La Gerencia Educativa


Los Nuevos Desafíos de la Gerencia Educativa


     Antes de comenzar cualquier análisis sobre lo acertada o no que puede ser la gerencia en las Instituciones Educativas (IE), es preciso esclarecer el significado de este termino. El vocablo gerencia hace referencia al cargo y la gestión del gerente y este segundo de latín gerens a la persona que dirige una organización comercial; entonces, la gerencia puede ser entendida como un procedimiento que supone el control ordenado sobre la totalidad de los recursos que existen en una sociedad mercantil, tanto humanos como físicos, financieros y tecnológicos de modo tal que podemos inferir que la gerencia está relacionada primordialmente con organizaciones comerciales y es la responsable directa del éxito o el fracaso de las mismas.
     Ahora bien, ¿se debe hablar de gerencia en las instituciones educativas?  Definitivamente es necesario; el éxito obtenido por muchas organizaciones en el ámbito mercantil puede ser extrapolado a las instituciones educativas (IE) salvando las diferencias en cuanto a las naturalezas propias de cada tipo de organización, una institución educativa que no esté dispuesta a manejarse como una organización altamente eficiente, para lo cual debe considerar rediseñar todos sus procesos puede estar destinada al fracaso.
     Al rediseñar (reingeniería) sus procesos las IE podrán sacar provecho de la capacidad de aprendizaje de sus miembros y serán flexibles a cambios en su estructura, por tanto estarán en capacidad de rediseñarse así mismas permanentemente, lo que Luis Hernández llama en su artículo titulado “Los nuevos desafíos de la gerencia educativaOrganizaciones que Aprenden. En el mencionado escrito el autor presenta una visión de la realidad existente en Colombia, la cual no es disímil a la de Venezuela y el camino por el cual se debe transitar para lograr una mejora significativa en las IE, para ello se plantea tres desafíos: 1) Transformar a la sociedad: desarrollando en nosotros mismos y en el alumnado diversas capacidades para comprender nuestro mundo a profundidad, así como a la sociedad y el tiempo en el cual nos toca vivir; 2) Hacer de las instituciones educativas organizaciones del conocimiento u organizaciones que aprenden: donde el conocimiento y la sociedad del mismo sean elementos que representen piezas fundamentales para cultivar los saberes humanos que permitan desarrollar un juicio crítico de todos aquellos que formen parte de la organización;  3) Actuar en consecuencia con los desafíos anteriores, fomentando la dimensión intelectual del trabajo, crear comunidades académicas e intelectuales, educar en la fascinación por el conocer, enseñar a distinguir entre información y conocimiento y recobrar el valor y la importancia de la verdadera lectura.
     En conclusión, quizá el triunfo de las instituciones educativas ante estos desafíos, pueda conducir a escenarios indispensables que permitan los cambios que conduzcan al país hacia un futuro mejor.
Adrián Espinoza Barranco 

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